viernes, 30 de noviembre de 2012

Contra los Metaleros





Creo que fue Roberto Bolaño quien dijo que para escribir Poesía había que mantenerse de alguna manera siempre adolescente. Me parece una aseveración bien cierta. Esa actitud de asombro y reconocimiento es necesaria para encontrar la Poesía bajo el velo de la realidad. Ahora, lo que creo que vale para la poesía no vale en otros contextos. El título hace alusión a uno de esos contextos, el Metal, y espero no sonar fuera de lugar al poner juntos Poesía con Metal. Siempre he pensado que el gusto por el Metal es una característica adolescente, que ser adolescente no es algo malo; es un paso obligado, pero en este caso se vuelve una señal de inmadurez. Si la Poesía dignifica la realidad, el Metal encara la realidad a través de una rebeldía inocente que sólo “luce” a cierta edad. Si después de los 27 –para establecer una edad mítica del rock- todavía movés la cabeza como poseso al ritmo de Cannibal Corpse, mi actitud más comprensiva al verte sería la de sonreír. Es que después de los 27 ya no luce el manto de rebeldía y dudosa violencia que caracteriza a este tipo de música. A esa edad se espera que los gustos se hayan refinado y hayamos puesto los pies sobre la tierra. Las melenas, los tatuajes y los piercings se vuelven el santo y seña de una personalidad estancada y lo que se estanca de alguna manera muere.

Para terminar la nota -y para subsanar cualquier ego herido- los dejo con una de mis canciones preferidas de Sepultura. No hace falta aclarar que la escucharé una vez cada dos años, como cualquier persona “normal” mayor de 27… (Off)