viernes, 5 de agosto de 2016

Objetos mortuorios, Pessoa, CMR y otras vainas


Recuerdo cuando la "blogósfera" era el lugar kul para posturear. Cuando abrí este blog esa "época" ya daba indicios de que se acercaba a una franca decadencia. El Facebook comenzaba su "reinado" y aunque hace un par de años predijeron su desaparición, éste sigue reinando en el universo frívolo del "Esse Est Percipi" con 1.2 mil millones de usarios.

Ya que los blogs no se sostienen ni con muletas, pues es irrelevante justificar el hecho de mantener un blog.Si pienso seguir escribiendo en él es por pura divagación; casi por puro reflejo mano-ojo-pie. Hace un par de meses intenté reformar el diseño y el único resultado que obtuve fue el de poner la imagen ambigua de ese unicornio. Iba a escribir "maricona", pero ahora esa palabra es "ofensiva". Ahora no sé cómo demonios quitarla. Pero "Let's get into character"...

Hablaba en una clase sobre literatura, hablaba sobre el origen de la literatura, ineludiblemente tuve que hablar del origen del lenguaje y la revolución cognitiva. Hablé de la complejidad de ideas que permite el lenguaje humano, que el lenguaje permite aludir a cosas que no existen; una ventaja que el Sapiens tuvo sobre sus demás competidores "homo". Mientras decía todo esto, recordé que los Neanderthal enterraban a sus muertos y los enterraban con objetos. Lo que prueba que creían en un más allá y lo que también me contradecía, ya que eso señala claramente que su lenguaje podía aludir a cosas inexistentes.

Toda la cháchara anterior va a propósito de una idea que me quedó rondando desde que recordé a los Neanderthal. Hace un momento, leía la noticia de la muerte de un antiguo líder guerrillero uruguayo en el muro en Facebook de un pedagogo de ese país. Comenzaba su anuncio con la imagen esa de ser enterrado con objetos. Leerlo y pensar de nuevo en el tema me lleva a estas líneas. ¿Con qué objetos me gustaría ser enterrado cuando muera? Ese tipo de indicios pueden decir mucho o nada de una persona. Pueden hablar de sus pretensiones o del discurso que se inventó alrededor de su vida y que usó como guión nebuloso para organizarla. Independientemente de la razón, yo quiero que me entierren con dos libros:

El libro del desasosiego, de Fernando Pessoa. Cuando estén comiendo los gusanos, quiero tener la ilusión de que reflexiones como esta me acompañen:

“Me da más pena de los que sueñan lo probable, lo legítimo y lo próximo, que de los que devanean sobre lo lejano y lo extraño. Los que sueñan en grande, o están locos y creen en lo que sueñan y son felices, o son devaneadores sencillos, para quienes el devaneo es una música del alma que los arrulla sin decirles nada. Pero el que sueña lo posible tiene la posibilidad real de la verdadera desilusión. No puede pesarme mucho el haber dejado de ser emperador romano, pero puede dolerme el no haberle hablado nunca a la costurera que, hacia las nueve, dobla siempre la esquina de la derecha. El sueño que nos promete lo imposible ya nos priva con eso de ello, pero el sueño que nos promete lo posible se entromete en la propia vida y delega en ella su solución. Uno, vive exclusivo e independiente; el otro, sometido a las contingencias del acontecer.

Por eso amo los paisajes imposibles y las grandes zonas desiertas de las llanuras en las que nunca voy a estar. Las épocas históricas pasadas son de pura maravilla, pues, desde luego, no puedo pensar que se realizarán conmigo. Duermo cuando sueño lo que no existe; me despierto cuando sueño lo que puede existir.”

El segundo que sea "La Insurrección Solitaria", de Carlos Martínez Rivas. Si digo que es mi libro favorito de poesía estaría mintiendo o siendo muy pretencioso. Si aspirase a la franqueza, tendría que decir la verdad: hice mi tesis de maestría sobre ese poemario y por tanto no debe ser extraño que lo conozca relativamente bien. Ahora, el libro tiene sobradísimos méritos. Ya cité a Pessoa, pero ¿Qué parte podría citar del libro de CMR? Debería de citar poemas enteros: Petición de mano, Canto fúnebre a la muerte de Joaquín Pasos o versos de "El Desertor". Que sean algunos de este último poema:

"- Por dónde vaya tú me faltas
por donde huya tú eras blanca-
[...]
Sólo tú andas rival y alta.
Sin dónde, sin nadie, sin nada".

¿Y mi epitafio? Lo escribí hace un par de años y lo re-escribo de tanto en tanto. Creo que sigue colgado en el blog de "poesía". Otro que tengo abandonado. Hasta la próxima, hipotético y desfasado (por leer blogs) lector. (Off).


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