lunes, 27 de diciembre de 2010

DJ Krush con Toshinori Kondo



Ultimamente paso demasiado ocupado, distraído, preocupado y añejo con unas cuantas gotas de limón. El orden de los factores no altera el producto y la música parece que se escucha a un volumen más bajo. No por eso he dejado de escucharla y por los momentos comparto con uds. una pieza sumamente hermosa y, abusando de ese adjetivo apropiado por la New-Age, relajante. El célebre músico japonés DJ Krush realizó esta pieza con el trompetista Toshinori Kondo (conocido por trabajar con Herbie Hancock) para el álbum Ki-Oku, un imprescindible si aprecian la buena música.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Cuerpo Plural: Antología de la Poesía Hispanoamericana Contemporánea




Las antologías están en boga. Ya he subido entradas sobre El Futuro no es Nuestro y la Lista de Granta. Ambas polémicas, pero a la vez útiles para hacer una idea de como anda la narrativa escrita en lengua española. La poesía es un territorio de límites y personalidades tan variadas, y a veces tan abstrusas, que las estrellas guías se ocultan en el poblado firmamento poético. Acostumbramos leer los poetas de rigor y poco se sabe de esa nueva poesía que se escribe en nuestro idioma. El señor Gustavo Guerrero acaba de darnos una pequeña ayuda y ha publicado "Cuerpo Plural", una selección de la nueva poesía escrita en hispanoamérica (1). Confieso que no había leído ninguno de los poetas mencionados en esta reseña de Letras Libres, a excepción de un conocido poeta nacional que, por cierto, no recibe buenos epítetos de parte del autor de la nota.

Obviamente todavía no poseo el libro en mención, pero indagando aquí y allá en la web pueden leer poemas de muchos de los antologados. Como dice el tópico: hay para todos gustos y colores...

(1) Algunos no son ni tan jóvenes,la verdad...

jueves, 16 de diciembre de 2010

Los Hondureños de Origen Árabe y la Xenofobia.




Me había impuesto escribir por lo menos dos veces por semana en este blog. Mantener la mano caliente, eso y nada más. Con los deberes cotidianos a veces hasta la escritura automática se vuelve dificultosa. Muchas veces así van las entradas de mi blog, pura logorrea, activar el lado derecho del cerebro o el inconsciente (como hubiese dicho Dorothea Brande) No tengo la ingenuidad (o estupidez) de algunos "blogueros" nacionales que se toman seriamente lo vertido en un blog. Esto es un ejercicio más.

Vuelvo a los concurridos temas del 28 de junio del año pasado. Con mayor o menor sorpresa, y con diferentes grados de ironía, he leído algunos artículos, reportajes y noticias de esa utópica institución llamada “Prensa de Oposición” relativos a los hondureños de origen árabe en nuestro país. La ironía de llamarlos despectivamente “árabes” (que me recuerda al “Juden”) en lugar de hondureños es una de las puntas del iceberg de una creciente xenofobia en el país. Esta xenofobia no es algo nuevo, la reputación negativa que tienen los hondureños de origen árabe en nuestro país casi forma parte del imaginario nacional. Durante años los hemos llamado “turcos”, pero ahora se les identifica como “árabes”, sospecho que aprovechando una moda xenófoba mundial. Todas las xenofobias son alarmantes y levantan sospechas sobre sus orígenes: la facilidad de buscar chivos expiatorios, la magnificación de causas reales, la desconfianza hacia las costumbres, ideas, idioma o religión del otro, etc…

La teoría de la dependencia aplica en el caso del Leitmotiv. Es uno de los mitos preferidos de la izquierda hondureña, somos pobres porque los turcos se lo han robado todo, pero ya sabemos que la riqueza no es una constante predeterminada, la riqueza se crea, no se “roba” de una mítica riqueza original y fija.(1) En cuanto a la satanización del otro en este caso tiene muy poco de verdad. Los turcos tienen poquísimo o nada en común con los habitantes de países de oriente medio. Probablemente la primera generación guardó cierta tradición cultural (2), pero las siguientes generaciones si tienen algo de una cultura foránea en todo caso sería la cultura gringa. El idioma lo han perdido casi todos, las costumbres son un híbrido de tradiciones hondureñas, árabes y norteamericanas. La mayoría son cristianos, con toda seguridad ya eran cristianos conversos en Palestina y Líbano y ese fue uno de los tantos motivos por el que emigraron. No creo que los llamados “árabes” hondureños lo sean en el sentido amplio de la palabra. Es más, son como la mayoría de nosotros: hondureños fuertemente influenciados por la cultura norteamericana. En el caso de algunos de ellos quizás un poco más por las facilidades que da el dinero para aculturizarse. Su aspecto físico no difiere en exceso de muchos habitantes de Santa Bárbara o Copán (si olvidamos sus prominentes narices) y algunos son de coloraciones tan oscuras que podrían pasar por hermanos nuestros. Es cierto que manifiestan orgullo de grupo, orgullo que en realidad parece pueril si recordamos lo que acabo de subrayar: ya no encajan en el concepto de árabes.

Hay otro detalle que se suele olvidar, no todos son de la “oligarquía” y me aventuraría a pensar que hay mas turcos de clase media o media-alta (si eso existe) que turcos adinerados. Es más, a través de redes sociales y otros medios, me di cuenta que algunos condenaron lo acontecido el año pasado. Toda enfermedad crea anticuerpos, los hondureños de origen árabe también tienen imaginarios negativos del hondureño nativo: haragán, estúpido, ladrón, etc. Recurro al plano anecdótico porque pienso que es un ejemplo más visible de lo que intento decir. Hace un par de años tuve la desgracia de frecuentar durante algún tiempo a uno de los sobrinos de un conocido empresario turco de energía térmica y usurero internacional. Este muchacho, en algunas de sus borracheras, solía ensalzar uno de los supuestos dones del empresario hondureño: darle de comer a la gente. Ese era su argumento, o su único argumento, para interrumpir cualquier plática (que eran muchas) en las que no podía participar por no estar a la altura. En otra ocasión escuché una de sus absurdas teorías con respecto al orgullo local del sampedrano: los que son así lo son porque se llevan con los turcos de billete. Sí, yo se que suena estúpido, trivial e insulso lo que cito, pero ya dije, es un ejemplo representativo. Un antiguo condiscípulo de UNITEC, habitual de las reuniones de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés, me solía contar los adjetivos despectivos con los que los empresarios turcos se solían referir al hondureño común. “Nelson, hablan como si no fuesen hondureños”, sus palabras, y que no veo porque ponerlas en duda. Pero vuelvo a citar, los turcos empresarios no son todos, el problema puede ser que el status económico de algunos crea pautas de pensamiento en el resto de ellos. Y con esto de alguna manera terminan provocando la xenofobia. Si están organizados, deberían de pensar la manera de revertir esta actitud de ellos y hacia ellos. En los sesentas nos vendieron el monstruo salvadoreño y el gobernante anterior usó a los árabes para fanatizar a la masa incauta (3). No sería extraño que en un futuro, otro azuzador termine logrando su objetivo y miremos un exilio masivo de esa otra cultura hondureña.

Punto final. El empresario hondureño (si lo es, ya que ponen en duda ese calificativo) Adolfo Facussé es captado en video, esgrimiendo veladamente los argumentos que cité en el párrafo anterior: los empresarios le damos de comer a la gente. Juraría que si este señor se olvida por un momentito de ser políticamente correcto, hubiese usado palabras como “Uds. Los indios” y “nosotros los turcos”. Se nota su arrogancia.



(1)Cuestionables los medios como han creado esa riqueza, eso sí, pero no sólo algunos turcos han usado medios ilegales para enriquecerse. Probablemente están en menor proporción hablando en relación a los empresarios "nacionales".
(2) Los venidos en las últimas oleadas todavía la mantienen.
(3) Y teniendo un hijo emparentado con los así llamados "repudiables árabes".