viernes, 18 de febrero de 2011

Ghost Dog y Samurai Champloo




No sé si es idea mía, probablemente lo sea, pero juraría que el film y el anime guardan una simetría sospechosa. Ghost Dog es una especie de Chambara adaptado a un ambiente gansteril del siglo XX con toques (reales o ficticios) del Hagakure y música Hip Hop. Por otra parte, Samurái Champloo es una mezcla de Spaghetti Western con cine Chambara y los añadidos de la cultura okinawense, el hip hop y la vida del Japón moderno. Ghost Dog guarda una semejanza con el personaje Jin de Samurái Champloo, asesinos solitarios que rigen sus vidas a través de sentimientos anestesiados por una disciplina espartana. Si hablamos de la música de ambas obras, además de decir que es excepcional y para elevarle el ánimo a cualquiera, ésta se podría mezclar sin notar en exceso la diferencia.

La similitud de la película y el anime arranca con toda seguridad de las fuentes e influencias. Jim Jarmusch ha confesado públicamente su admiración por el trabajo del director japonés Seijun Suzuki y su película "Branded To Kill". Aunque no sé si Shinichiro Watanabe admira la obra de Seijun, cuestionar la influencia del último en el Japón, es como preguntarse por la influencia de The Godfather en el cine norteamericano. Para el caso, en Branded To Kill hay dos asesinos que intentan constantemente matarse el uno al otro, uno de los motores principales de Samurái Champloo, la rivalidad entre Jin y Mugen. Ghost Dog vive en el siglo XX intentando seguir las reglas de un código militar compilado para el Japón feudal. En Samurái Champloo encontramos personajes del Japón feudal confrontados con actitudes (la moda hip hop) y situaciones del mundo moderno (alusiones a los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, el surrealismo, Van Gogh, etc.) Las artes marciales también juegan un papel importante en los dos trabajos: En Ghost Dog presenciamos a un Forest Whitaker realizando katas con y sin armas (1), la práctica de estilos antiguos de pelea. En Samurai Champloo si bien Jin practica un estilo tradicional de esgrima japonesa, Mugen utiliza un estilo caótico de pelea, camino entre Breakdance y Capoeira. Relaciones invertidas, un hombre moderno viviendo con una ética del pasado(2) y personajes del pasado viviendo momentos del futuro.

Si yo supiese un poquito más de cine y cultura japonesa, sin contar que me estoy cayendo del sueño, seguramente encontraría más correspondencias. Dejo a los fisgones de mi blog esa tarea. A los que no conocen alguna de las dos obras mencionadas, ¿qué están esperando?

P.D. Bonus Tracks: Aruarian Dance, de Samurai Champloo, y Samurai Showdown, de Ghost Dog. Súbanle un poquito al volumen, inclinen el asiento y cierren los ojos.





(1) Me llamó mucho la atención la escena de Whitaker haciendo una forma a mano limpia, se miraba natural, demasiado natural. Cuando la gente ve a Keanu Reeves o a Uma Thurman haciendo formas de artes marciales, estas pueden parecer impresionantes; cosa más alejada de la verdad: Posturas rígidas y robotizadas, pelvis estrechas, movimientos aprendidos de memoria. Whitaker lo hace con fluidez y no me había equivocado, luego descubrí que el actor es cinta negra en un estilo de Karate, de ahí le venía la pureza en el movimiento.
(2) Curiosamente en los créditos de Ghost Dog se agradece a Miguel de Cervantes, creador de Don Quijote; personaje que pretende vivir con los códigos de caballería de la Edad Media en pleno Renacimiento.

domingo, 6 de febrero de 2011

UNICEF Jodiendo mis Recuerdos de Infancia

Estos días he estado tratando de escribir un texto que reinterprete el mito de Príapo desde la edad de oro hasta nuestros días, un ejercicio creativo. Suena muy serio pero considerando mi escasa imaginación, mis exiguas capacidades narrativas y mi nula ilustración no es de esperar mucho. Como buen aspirante a perro retórico, escarbando aquí y allá en la web, investigando en relación al gorro frigio, comunmente asociado a Priapo, di inevitablemente con Los Pitufos, cartoon clásico para cualquier adulto de la Generación X. Una cosa lleva a la otra y me enteré que la Unicef había utilizado este cartoon para una campaña en contra de la violencia hacia los niños. El video siguiente pertenece a esa campaña y a mi ver, una apropiación de extremo mal gusto. Uno, el cartoon ya no es visto por niños, ni siquiera en la época que salió a la luz (2005), y dos, lo siento como un atentado a mi imaginario personal. Unicef, jodiste algo que tengo en un sitial de honor dentro mi memoria, de por sí llena de muchas tonterías.